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jueves, 28 de abril de 2011

Nuevo Hogar

Este año empezamos a cursar en la nueva sede de Constitución. Es un edificio divino, con aire acondicionado, ventiladores, puertas, vidrios (¡Sí! Hay puertas en los baños y vidrios en todas las ventanas. ¡Es un sueño hecho realidad!) bancos, baños limpios.


La primera vez que fui quería llorar. Me pareció increible, gigante y súper agradable.


En la sede anterior siempre parecía que eramos miles, como si fuera un hormiguero. A la noche había embotellamientos para salir. Acá parece que nunca hubiera nadie (capaz tiene algo que ver con que curso los viernes de 20:00 a 23:00. Claro, ¿quién demonios va a estar en la facultad un viernes a las 11 de la noche?).


La nueva fábrica (le sigo diciendo fábrica porque esta también es una fábrica, aunque realmente no se nota, la arreglaron muy bien) queda muuuuuy cerquita del shopping. Tomo el mismo subte que tomé durante cuatro años, me bajo en la misma estación pero en vez de dirigirme al glamoroso edificio vidriado sobre la 9 de Julio me adentro en las profundidades de Constitución hasta que aparece, imponente y serio, mi nuevo hogar, que la verdad, me encanta.

viernes, 27 de agosto de 2010

sábado, 14 de agosto de 2010

Cumbia Epistemológica

Ayer tuve clase de Filosofía y Métodos de las Ciencias Sociales. Pueden ver más o menos qué demonios es eso, aquí.

Sorprendentemente, no me quedé dormida, ni me aburrí, ni me puse a mandar mensajes de texto, ni a dibujar en el cuaderno como suelo hacer cuando una clase me aburre. De hecho se me pasó bastante rápido y me pareció muy interesante.

Teniendo en cuenta que ya fui mal predispuesta porque todo el mundo pinta a esa materia como el Cuco de la carrera y porque ya había tenido una materia similar en el shopping, Metodología de la Investigación Social creo que se llamaba, y la había odiado, fue un gran logro.

Cuando el profesor hizo la presentación de la materia, aparte de hablar como loco de
Karl Popper, nos recomendó ver un video de Les Luthiers sobre la parte divertida de la epistemología que es el que dejo a continuación:





viernes, 6 de agosto de 2010

Etimología

"¡Ustedes son 'a-lumnos', eso significa 'sin luz' así que callensé!" profesor del shopping con un método pedagógico un poquito arcaico.

viernes, 30 de julio de 2010

Dudas

¿Completaré este cuatrimestre las dos materias en las que me anoté o abandonaré antes del primer parcial como el cuatrimestre pasado?

¿Y si vuelvo al shopping?
El otro día me mandaron un mail ofreciéndome hacer la misma carrera que estoy cursando ahora en La Fábrica. Sonaba tentador. Lástima que la onda del mail era esta: "Por haber hecho una carrera con nosotros, le dejamos la segunda por la mitad de las materias. ¡Llame Ya!"

A este ritmo de cursada, ¿me recibiré antes de los 40?

Encuentre las respuestas a estas y otras preguntas en los próximos posts.

domingo, 25 de julio de 2010

PR

Yo soy Licenciada en Relaciones Públicas. Eso es lo que estudié en el Shopping. Es una carrera muy interesante, corta, dura cuatro años, lo cual te permite insertarte más o menos rápido en el mercado laboral teniendo un título que certifica que adquiriste habilidades específicas (los salarios de hambre que se pagan en el sector serán tema de otro post).

La verdad que muuuucha profundidad teórica no tiene la carrera. Aunque el programa incluye materias como Psicología, Filosofía, Historia, aparte de las específicas de Comunicación y Relaciones Públicas, cuando me recibí me quedó un "sabor a poco". Por eso decidí estudiar una segunda carrera en otra casa de estudios.

Aclaro para los que no están en tema, porque algunos todavía piensan que Relaciones Públicas = Tarjetero, las Relaciones Públicas son básicamente Ciencias de la Comunicación aplicadas a la comunicación de las organizaciones.

Hago esta breve introducción antes de linkear un entrevista que salió hoy en La Nación a un importante empresario argentino. Lo que más me interesa en este caso no es la entrevista en sí, sino el párrafo final del periodista que copio a continuación:

"No fue fácil conseguir la entrevista con Carlos Pedro Blaquier. Suele tener un perfil bajo y la mayoría de las notas que concedió en los últimos años se hicieron con sus condiciones: hay que pasarle las preguntas por escrito y él contesta de la misma forma. Rechacé esa propuesta y una posterior, permitirle leer el original de la entrevista antes de publicarla. Finalmente, accedió a tomar un café conmigo. Allí descubrí que él estaba dispuesto a hablar, pero que lo rodea un ejército de asesores que lo protegen con excesivo celo. Claro, saben que cuando habla de más puede meterse en problemas. Nuestra charla fue seguida de cerca por uno de sus asistentes y por un directivo de Ledesma, pero Blaquier desafiaba cualquier precaución y habló apasionadamente durante más de una hora. Se nota que ha vivido mucho y que no le teme al qué dirán."

Me resulta interesante porque es una una práctica muy común, a pesar de que una de las primeras cosas que te enseñan en la facultad cuando ves relaciones con la prensa es: NUNCA se pide la nota para ver "como va a salir publicada". Nos guste o no, el periodista publica como a el mejor le parece. Es una de las premisas básicas de la libertad de prensa.

Entonces, me pregunto: ¿Por qué muchos colegas siguen asesorando a sus clientes o jefes de esa manera?, ¿no sería más productivo, aunque por supuesto más trabajoso, entrenar al entrevistado para que conteste con corrección en vez de obstaculizar el trabajo del periodista?

Aquí el link a la nota.

domingo, 18 de julio de 2010

Comienzo

La primera vez que fui a la fábrica me agarro una tristeza de novela. El día era gris, las aulas no tenían vidrios, no alcanzaban los asientos y había mucha gente sentada en el piso que por supuesto no daba más de lo sucio. Los bancos tenían pegados stickers de unos partidos políticos que me deprimían aún más de lo mediocres y anacrónicas que me sonaban sus propuestas. Era todo surreal. Bueno, surreal para mí que venía de un lugar donde los ascensores te daban los buenos días y te decían la temperatura. Ahora que lo recuerdo a la distancia es evidente que lo surreal era a lo que yo me había acostumbrado en los cuatro años que pasé en el shopping.