sábado, 2 de octubre de 2010

Mi primera vez

Anoche fui por primera vez a una Asamblea de la Facultad de Ciencias Sociales.
Como ya sabrán, desde el 31 de agosto la Facultad está tomada. Desde el momento de la toma, se realizaron varias asambleas para decidir la continuidad o el levantamiento. Por distintas razones, no fui a ninguna de ellas, pero anoche surgió la posibilidad y fui.
Este es mi segundo año en la UBA así que todavía no estoy muy empapada de la dinámica de su actividad política estudiantil, pero en el último mes me vi forzada a recibir un curso acelerado para entender un poco el tema.
Caí al estacionamiento de Marcelo T a eso de las 12 de la noche, justo a tiempo para la votación.
Ya habían pasado todos los oradores. Los ánimos estaban más que caldeados: mucho cantito ("MT, Constitución y Ramos tomamos las 3 sedes, ya no nos paran más, ya no nos paran más" y "Se levaaaaaaaanta, la toma se levantaaaaaaa. Sí, todo muy maduro, coherente y con argumentos debidamente fundamentados) a favor y en contra, gritos desde la conducción. Gritos desde la masa de la asamblea, gritos de un gordito con un megáfono a un costado que estaba en contra de la toma. En fin. Parecía cualquier cosa, menos el ambiente propicio para tomar una decisión política sólida y consensuada.
Votamos varias veces porque la verdad que el proceso era un caos absoluto. Desde el escenario gritaban que no sentáramos para votar y desde la gente alguien respondía: ¡¿Por qué no te sentás en esta?!. Ah! aclaro que "votar" significa levantar la mano a favor de una moción u otra. O sea, que la votación a mejor compañero que hacíamos en el primario tenía más rigurosidad qeu esto.
Nos guste o no, porque yo estoy absolutamente en contra de la toma, en la asamblea eran mayoría quienes estaban a favor de continuarla y ganó esa moción. La dinámica de esta semana, porque todas las semanas cambia (sí, están organizadísimos y tienen un norte súper definido los del CECSO), es aulas abiertas y se levanta la toma por 3 días en Marcelo T para que puedan reunirse con las autoridades.
Sinceramente, es la primera y última vez que participo de una asamblea. Me parece patético que ese mamarracho sea el órgano de decisión y debate de los estudiantes. En medio de insultos (insultos muy de Sociales, como "Trosko" y "Burócrata estudiantil") no se puede debatir.
En medio de cantitos y chicanas, tampoco. Con una cantidad de personas (alrededor de 1000, en las asambleas más convocantes) para nada representativa de la población total de sociales (30.000 personas) no se puede tomar ninguna decisión seria y respaldada.
Gente: por algo la democracia directa no existe más, ¡no sirve! y menos que menos en un ambiente carente de respeto por la diversidad de opiniones, de ambas partes, ya que lamentablemente no es una característica excluyente de los partidos de izquierda.
Creo, un poco desde afuera porque aún no estoy tan sumergida en la realidad política de la UBA, que esta herramienta de decisión es totalmente obsoleta y tenemos que replantearnos de qué manera nos vamos a manejar en el futuro, porque esto así no va, no es serio, no es justo, es excluyente (porque si no tenés ganas ni tiempo de quedarte hasta la 1:00 am a votar, no tenes otra manera de participar)

Quienes querían seguir con la toma, luego de la votación gritaban: "¡Ganamos!"
Chicos, ¿qué es exactamente lo que ganamos?. Es más que claro que estamos perdiendo todos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Rapidito

Ayer tuve clase en un pasillo, al lado del baño de hombres.
Ampliaremos.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Hito

Ayer tuve mi primera clase pública. Hablamos sobre Política de Aristóteles en la calle, sentados en ronda con nuestros bancos.

Sí, fue una experiencia "curiosa", por llamarlo de alguna manera y rescato que a pesar de todos algunos profesores sigan yendo a dar clase (como nos avisaron a través del blog de la cátedra) y los estudiantes sigamos yendo a cursar.
Sin embargo una clase pública es por lejos mucho menos productiva que en una un aula tradicional. Es un poco difícil concentrarte en filosofía griega si tenes que andar fijándote que los autos que salen del estacionamiento no te pisen y pausar la clase cada vez que pasan las motitos del delivery porque no se escucha nada.

Ojalá volvamos pronto a la normalidad y el gobierno, para variar, se haga cargo de todos los arreglos que hay que hacer en todas las facultades tomadas.









(Foto de La Nación. Otra vez no llevé la cámara.)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Break


Como habrán notado, el blog está medio abandonado.

Lo cual es paradójico porque este es uno de los momentos en que más cosas tengo para contar.

Tal cual habrán visto en los medios, la facultad está tomada en reclamo por las condiciones edilicias de las tres sedes que, más allá de si la toma esconde intereses políticos de los partidos o no, están en condiciones lamentables.

(Foto: Página 12. Sí, tampoco estoy llevando la cámara, zoy ezpezial)



Pero también estoy estudiando mucho (aunque algunas clases se hayan suspendido hay que leer igual, los parciales siguen en la misma fecha y si no llegaste a que te expliquen algo no hay tu tía) y trabajando bastante, entonces se me complica postear seguido y con toda la profundidad y seriedad que merecen estos temas (bueh, tampoco tanta), en especial el de la toma.
Pero volveré y seré mill... ah, no, nada.

viernes, 27 de agosto de 2010

sábado, 14 de agosto de 2010

Cumbia Epistemológica

Ayer tuve clase de Filosofía y Métodos de las Ciencias Sociales. Pueden ver más o menos qué demonios es eso, aquí.

Sorprendentemente, no me quedé dormida, ni me aburrí, ni me puse a mandar mensajes de texto, ni a dibujar en el cuaderno como suelo hacer cuando una clase me aburre. De hecho se me pasó bastante rápido y me pareció muy interesante.

Teniendo en cuenta que ya fui mal predispuesta porque todo el mundo pinta a esa materia como el Cuco de la carrera y porque ya había tenido una materia similar en el shopping, Metodología de la Investigación Social creo que se llamaba, y la había odiado, fue un gran logro.

Cuando el profesor hizo la presentación de la materia, aparte de hablar como loco de
Karl Popper, nos recomendó ver un video de Les Luthiers sobre la parte divertida de la epistemología que es el que dejo a continuación:





viernes, 6 de agosto de 2010

Etimología

"¡Ustedes son 'a-lumnos', eso significa 'sin luz' así que callensé!" profesor del shopping con un método pedagógico un poquito arcaico.

viernes, 30 de julio de 2010

Dudas

¿Completaré este cuatrimestre las dos materias en las que me anoté o abandonaré antes del primer parcial como el cuatrimestre pasado?

¿Y si vuelvo al shopping?
El otro día me mandaron un mail ofreciéndome hacer la misma carrera que estoy cursando ahora en La Fábrica. Sonaba tentador. Lástima que la onda del mail era esta: "Por haber hecho una carrera con nosotros, le dejamos la segunda por la mitad de las materias. ¡Llame Ya!"

A este ritmo de cursada, ¿me recibiré antes de los 40?

Encuentre las respuestas a estas y otras preguntas en los próximos posts.

lunes, 26 de julio de 2010

domingo, 25 de julio de 2010

PR

Yo soy Licenciada en Relaciones Públicas. Eso es lo que estudié en el Shopping. Es una carrera muy interesante, corta, dura cuatro años, lo cual te permite insertarte más o menos rápido en el mercado laboral teniendo un título que certifica que adquiriste habilidades específicas (los salarios de hambre que se pagan en el sector serán tema de otro post).

La verdad que muuuucha profundidad teórica no tiene la carrera. Aunque el programa incluye materias como Psicología, Filosofía, Historia, aparte de las específicas de Comunicación y Relaciones Públicas, cuando me recibí me quedó un "sabor a poco". Por eso decidí estudiar una segunda carrera en otra casa de estudios.

Aclaro para los que no están en tema, porque algunos todavía piensan que Relaciones Públicas = Tarjetero, las Relaciones Públicas son básicamente Ciencias de la Comunicación aplicadas a la comunicación de las organizaciones.

Hago esta breve introducción antes de linkear un entrevista que salió hoy en La Nación a un importante empresario argentino. Lo que más me interesa en este caso no es la entrevista en sí, sino el párrafo final del periodista que copio a continuación:

"No fue fácil conseguir la entrevista con Carlos Pedro Blaquier. Suele tener un perfil bajo y la mayoría de las notas que concedió en los últimos años se hicieron con sus condiciones: hay que pasarle las preguntas por escrito y él contesta de la misma forma. Rechacé esa propuesta y una posterior, permitirle leer el original de la entrevista antes de publicarla. Finalmente, accedió a tomar un café conmigo. Allí descubrí que él estaba dispuesto a hablar, pero que lo rodea un ejército de asesores que lo protegen con excesivo celo. Claro, saben que cuando habla de más puede meterse en problemas. Nuestra charla fue seguida de cerca por uno de sus asistentes y por un directivo de Ledesma, pero Blaquier desafiaba cualquier precaución y habló apasionadamente durante más de una hora. Se nota que ha vivido mucho y que no le teme al qué dirán."

Me resulta interesante porque es una una práctica muy común, a pesar de que una de las primeras cosas que te enseñan en la facultad cuando ves relaciones con la prensa es: NUNCA se pide la nota para ver "como va a salir publicada". Nos guste o no, el periodista publica como a el mejor le parece. Es una de las premisas básicas de la libertad de prensa.

Entonces, me pregunto: ¿Por qué muchos colegas siguen asesorando a sus clientes o jefes de esa manera?, ¿no sería más productivo, aunque por supuesto más trabajoso, entrenar al entrevistado para que conteste con corrección en vez de obstaculizar el trabajo del periodista?

Aquí el link a la nota.

miércoles, 21 de julio de 2010

Permiso...

Amiga que también estudia en una fábrica: - ... otras optativas que siempre quise cursar son Criminología, Victimologia, Psicología del Delito y el Delincuente...

Yo: - ¡Yo quiero cursar eso! ¿Puedo?

Amiga: Obvio, se meten linyeras a dormir en la facu. Por supuesto que podés meterte a cursar una materia.

domingo, 18 de julio de 2010

Comienzo

La primera vez que fui a la fábrica me agarro una tristeza de novela. El día era gris, las aulas no tenían vidrios, no alcanzaban los asientos y había mucha gente sentada en el piso que por supuesto no daba más de lo sucio. Los bancos tenían pegados stickers de unos partidos políticos que me deprimían aún más de lo mediocres y anacrónicas que me sonaban sus propuestas. Era todo surreal. Bueno, surreal para mí que venía de un lugar donde los ascensores te daban los buenos días y te decían la temperatura. Ahora que lo recuerdo a la distancia es evidente que lo surreal era a lo que yo me había acostumbrado en los cuatro años que pasé en el shopping.